«Nunca me pesó pasar horas dibujando.»

¿Qué te llevó a empezar a expresarte a través del arte?

Desde niño siempre dibujé. Por suerte mi hermano dibujaba mucho, sobre todo coches, y en casa siempre había lápiz y papel sobre la mesa. Dibujar era lo que mejor se me daba, me sentía cómodo. Además mi entorno me animaba a hacerlo. Nunca me pesó pasar horas sentado dibujando e intentando mejorar. Desde muy joven sentí que eso era a lo que quería dedicarme.

¿Cómo describirías quién eres a través de lo que haces?

Me considero un experimentador bastante inconformista y perfeccionista. Siempre estoy intentando alcanzar un nivel en el que sienta que voy por el camino correcto, pero al mismo tiempo queriendo mejorar. Me gusta experimentar con muchas técnicas y herramientas diferentes. Siempre estoy aprendiendo cosas nuevas y siempre tengo otras en la lista por descubrir.

Si alguien viera tu trabajo, ¿qué crees que entendería de ti o de tu forma de ver el mundo?

Es un poco difícil decirlo yo, pero supongo que verían esa búsqueda estética y también cierto nivel de precisión. Aunque a veces intento hacer obras más sueltas, con óleo o técnicas más libres, siempre termino volviendo a las líneas limpias y al cuidado por el detalle. También aparece algo de la vida callejera. En la serie Los Angelitos, como en Querubines desertores, se nota un poco ese mundo.

«Siempre intento mejorar.»

¿Cómo te hace sentir crear en el cuerpo?

Es una responsabilidad muy grande. Aunque los tatuajes se pueden tapar o borrar con láser, espero que ninguno de mis clientes quiera tapar los tatuajes que hice. Y si lo hacen, ¡que sea para hacerse algo mucho mejor! También es muy lindo intentar combinar la anatomía con el dibujo. El cuerpo está en movimiento, no es una superficie plana, y hay muchos factores que hay que tener en cuenta. Por eso es un aprendizaje constante.

¿Qué cosas del entorno o de la vida cotidiana suelen inspirarte para crear?

Me inspiran mucho las paletas de colores: los atardeceres, las plantas o combinaciones que aparecen de repente en la calle. También me inspiran situaciones que ocurren en el día a día o algo que veo en un vídeo. Pero sobre todo me inspiran la naturaleza, las flores, la botánica y los animales. También me gusta mucho la arquitectura, especialmente la arquitectura antigua. Intento incorporar esas cosas a mi obra. Por ejemplo, en la pieza que he presentado para Beneno aparece el Arco del Triunfo, que es una arquitectura muy ornamental y que se presta mucho para ser dibujada.

«Me inspiran mucho las paletas de colores.»

Háblanos de tu relación con Barcelona. ¿Cómo influye Barcelona en tu trabajo?

Una de las cosas que más me gusta de vivir en Barcelona es el acceso que tengo a los museos y a las obras de los grandes maestros. Poder ver esas obras de cerca me nutre muchísimo. Además aquí he conocido a mucha gente talentosa y eso te impulsa a seguir mejorando. También está toda la vida de la calle, que es hermosa. Y hay algo muy práctico: en Barcelona tengo acceso a materiales que en Uruguay son mucho más difíciles de conseguir, como ciertos papeles o herramientas. Todo eso ha influido mucho en mi trabajo.

¿Por qué decidiste compartir precisamente esta pieza?

Elegí esta obra porque el Arco del Triunfo es un símbolo muy icónico de Barcelona. Teniendo en cuenta que Beneno está muy conectado con la ciudad y con la gente que vive aquí, me pareció que era la obra más adecuada para presentar. Además es una pieza con la que estoy muy contento. A veces miro obras antiguas y siento que cambiaría muchas cosas, pero en este caso siento que está perfecta.

¿Qué te gustaría que las personas pensaran o recordaran cuando se encuentren con esta obra?

Me gustaría que recuerden alguna de esas noches llenas de anécdotas, conversaciones y risas con amigos. Quizá una vuelta a casa después de una noche muy buena —o incluso de una noche no tan buena—, pero que recuerden ese momento. También que piensen en la amistad, en acompañarse.

«Una obra no cambia tu vida, pero sí puede mejorar un momento.»

Y en tu obra en general, ¿qué te gustaría que la gente sintiera?

Me gustaría que la gente piense lo que quiera, pero también que vea el trabajo y el esfuerzo que hay detrás. Dedico muchísimo tiempo a mejorar y a intentar hacer cosas cada vez más lindas. No creo que una obra pueda cambiarle la vida a alguien, pero sí puede mejorar un momento. Quizá alguien esté teniendo un mal día, se detiene un momento a mirar una obra y eso ya cambia un poco su estado de ánimo. Creo que la estética influye mucho en cómo nos sentimos. Y si una obra puede hacer que alguien tenga un momento un poco más feliz, para mí ya es suficiente.

Para terminar, ¿qué piensas de un proyecto como Beneno?

Me gusta mucho que existan proyectos que apoyen a los artistas. También me parece muy interesante cómo Beneno descubre a los artistas viendo sus obras en la calle y contactándolos. Me parece un emprendimiento muy bueno y estoy muy feliz de que me hayan invitado a participar.